noviembre 11, 2011
por silviabou
En la conferencia de Itamar del 10 de noviembre: hormigas y sonido 13, nos presentó algunas reflexiones sobre las organizaciones, su funcionamiento y sus posibilidades de adaptación a los nuevos tiempos.
Toma a las hormigas en sus hormigueros como metáfora para visualizar hacia dónde tienen que ir nuestras organizaciones, no está mal pero creo que se olvida de algo. Que sepamos, las hormigas (que dice son tontas) no tienen EGO. No voy a discutir si son tontas o no, aunque yo diría que no, pues ser inteligente es la capacidad para manejarse en la existencia, para resolver,… creo que lo hacen.Pero los humanos, listos o tontos, tenemos una particularidad, nos enredamos en pensamientos, en creencias de cómo deben ser las cosas, nos aferramos a modelos y sistemas que no nos funcionan. ¿Y eso? Pues simple, partimos de la idea (errónea) de permanencia. Lo que se traslada a las organizaciones. Resolvemos para volver a donde estábamos, siempre pensamos en cómo fue, y en como volver a ello. Como dijo Einstein, “es más difícil cambiar un prejuicio que un átomo”.
Si una organización tiene que funcionar como un hormiguero: autoorganización, horizontalidad, sin liderazgo explícito, etc… hacen falta hormigas/humanos, conectados con la existencia, que sean libres de mente y espíritu, que fluyan con la vida, que no se apeguen a sus creencias y prejuicios, que actúen con conciencia de unidad y no de separación.
Tal vez estamos en el camino, pero hay que trasladar esta libertad de espíritu a muchas mentes atrapadas en lo que tiene que ser y no en lo que es.
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